Ecuador envía 2.000 militares a Manabí tras 15 asesinatos en 12 horas. La violencia entre bandas criminales desata estado de excepción y alarma nacional.
Manta, Ecuador | El Gobierno ecuatoriano desplegó este viernes 2.000 militares en la provincia costera de Manabí, luego de que se registraran al menos quince asesinatos en apenas doce horas. La escalada de violencia se atribuye al enfrentamiento entre las bandas criminales Los Choneros y Los Lobos, tras la reciente recaptura del narcotraficante José Adolfo Macías Villamar, alias “Fito”, líder de Los Choneros.
El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas informó que el Bloque de Seguridad —integrado por militares y policías— intensificó su presencia en zonas conflictivas, accesos viales, puertos, barrios y áreas comerciales. Las operaciones incluyen patrullajes, control de armas y actividades de inteligencia.
La masacre comenzó en Manta, donde cuatro personas fueron acribilladas en plena vía pública. Entre las víctimas se encuentran Leonardo Briones, cabecilla de Los Lobos y figura clave en el lavado de dinero de la organización, su esposa Génesis Mendoza y dos militares retirados que actuaban como escoltas.
Horas después, cinco personas fueron asesinadas en un prostíbulo de Jaramijó, en un aparente ataque de Los Pepes contra Los Choneros. La respuesta llegó el jueves con otra matanza en Montecristi, que dejó seis muertos y un herido. También se reportaron el asesinato de un policía y un guardia penitenciario, además del hallazgo de cinco cadáveres maniatados y en descomposición en Puerto López.
Solo en Manta se han registrado más de 260 muertes violentas en lo que va del año. La situación llevó al presidente Daniel Noboa a mantener el estado de excepción en siete provincias, bajo la figura de “conflicto armado interno”, que permite catalogar a las bandas como grupos terroristas.
La Corte Nacional de Justicia aprobó esta semana la extradición de “Fito” a Estados Unidos, donde enfrenta cargos por narcotráfico y conspiración. Su captura ha intensificado la lucha entre bandas rivales, generando una ola de violencia que pone a Ecuador a la cabeza de los índices de homicidios en Latinoamérica.

