Acelerar audios y videos: ¿eficiencia o riesgo cognitivo silencioso?

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Por: CTV Mundo | Publicado: 19 Jul 2025

Acelerar audios y videos puede afectar la memoria, la comprensión y la salud mental. Expertos advierten sobre los riesgos del speedwatching en jóvenes.

Buenos Aires, Argentina | El fenómeno conocido como speedwatching —ver o escuchar contenidos digitales a velocidades superiores a la normal— se ha convertido en una práctica habitual entre adolescentes y adultos jóvenes. Plataformas como YouTube, Netflix, WhatsApp y Telegram permiten reproducir audios y videos a 1.5x o incluso 2x, lo que ha generado un cambio en la forma en que el cerebro procesa la información.

Según datos de la plataforma iVoox, más del 10% de los oyentes de podcast en español elige velocidades aceleradas. En una encuesta realizada a estudiantes en California, el 89% admitió modificar la velocidad de reproducción en sus clases online. Esta tendencia responde a la búsqueda de eficiencia, pero también plantea riesgos cognitivos.

La psicóloga María Paula Castro, del Hospital Universitario Austral, explicó a Infobae que “vivimos en una cultura de la inmediatez en la cual los tiempos de espera desesperan. Deseamos absorber la mayor cantidad de información en el menor tiempo posible, aunque esto tenga un costo”.

El cerebro, al recibir información oral, debe codificar, almacenar y recuperar el contenido. En condiciones normales, una persona habla a un ritmo de 150 palabras por minuto. Al duplicar o triplicar esa velocidad, el esfuerzo cognitivo se incrementa. La información se retiene brevemente en la “memoria de trabajo”, una estructura limitada que, si se sobrecarga, puede provocar pérdida de datos y comprensión superficial.

Un metaanálisis que incluyó 24 estudios sobre aprendizaje con videoclases reveló que hasta 1.5x los efectos negativos eran mínimos, pero a partir de 2x la comprensión y retención se deterioraban significativamente. Ver un video a 2.5x podría reducir el rendimiento académico hasta en 17 puntos porcentuales.

La psicopedagoga Sylvie Pérez, de la Universitat Oberta de Catalunya, advirtió que esta práctica puede anular funciones clave como la atención, la gestión de tiempos de espera y la comprensión profunda. “El tono de voz, los silencios y las pausas también comunican. Al perderlos, se desdibuja el sentido emocional del mensaje”, señaló Castro.

En cerebros adolescentes, aún en desarrollo, la sobrecarga de estímulos puede dificultar el crecimiento cognitivo. Martín Barrera Oro, psicólogo de la Universidad de Buenos Aires, agregó que “sin una metacognición adecuada, corremos el riesgo de subestimar los desafíos cognitivos que implica esta práctica”.

Aunque algunos especialistas creen que el cerebro puede adaptarse gracias a su plasticidad, la evidencia a largo plazo es escasa. En entornos exigentes como la medicina, acelerar el aprendizaje podría comprometer la asimilación de información compleja.

Los expertos recomiendan establecer límites, priorizar calidad sobre cantidad y fomentar la escucha activa. El speedwatching puede ser útil en momentos puntuales, pero si se convierte en el modo habitual de consumo, podría afectar funciones esenciales para el pensamiento profundo.

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