El terremoto de Verona de 1117: la catástrofe medieval que dejó 30.000 muertos

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El 3 de enero de 1117, un poderoso terremoto sacudió el norte de Italia y el sur de Alemania, con epicentro cerca de Verona. Con una magnitud estimada de 6,4 a 6,9, este evento destruyó iglesias, monumentos y ciudades enteras, dejando un saldo de aproximadamente 30.000 muertos. Descubre cómo ocurrió esta tragedia medieval, qué consecuencias tuvo y por qué marcó un antes y un después en la historia arquitectónica y social de Europa.

Por: Carlos Ali Rodriguez | Publicado: 22 Jul 2025

El terremoto de Verona de 1117: una catástrofe medieval sin precedentes

Verona en el siglo XII: una joya medieval en expansión

A comienzos del siglo XII, Verona era una ciudad vibrante, con una arquitectura que combinaba el legado romano con el floreciente estilo altomedieval. Iglesias, anfiteatros, monasterios y palacios se alzaban sobre la llanura veronesa, en una región densamente poblada y estratégicamente conectada con otras urbes del norte de Italia como Padua, Brescia, Cremona y Módena.

La ciudad era también un centro religioso y cultural, con templos como la Basílica de San Zeno y la Catedral de Santa Maria Matricolare, que atraían peregrinos y eruditos. Pero todo cambió en una sola tarde.

El sismo del 3 de enero

El 3 de enero de 1117, un terremoto de magnitud estimada entre 6,4 y 6,9 sacudió violentamente el centro-norte de Italia. El epicentro se localizó entre Zevio y Belfiore, en la llanura veronesa, según estudios geológicos modernos basados en registros monásticos y análisis retrospectivos2.

La sacudida fue tan intensa que se sintió desde la región de Baviera en Alemania hasta el centro de Francia, pasando por Suiza, Eslovenia y el norte de Italia. Verona fue la ciudad más afectada: el anfiteatro romano colapsó parcialmente, la Basílica de San Zeno sufrió daños estructurales graves, y más de una docena de iglesias quedaron reducidas a escombros.

Ciudades destruidas: el mapa del desastre

Además de Verona, otras ciudades sufrieron daños severos:

  • Padua y Treviso: reportaron el colapso de puentes y templos.
  • Cremona: su catedral en construcción se derrumbó por completo.
  • Módena y Parma: perdieron gran parte de sus murallas defensivas.
  • Venecia: aunque protegida por su laguna, sufrió daños en estructuras portuarias.
  • Milán: los concilios religiosos se celebraron al aire libre por la destrucción de los templos.

Incluso en Alemania, ciudades como Bamberg, Constanza y Meersburg registraron afectaciones, lo que demuestra la amplitud del fenómeno.

Ríos alterados: el Adige y el Po cambian de curso

El terremoto provocó alteraciones dramáticas en los principales ríos de la región:

  • El Po se elevó formando un arco de agua, como si la tierra lo empujara desde abajo.
  • El Adige fue bloqueado por deslizamientos de tierra, lo que causó inundaciones posteriores y afectó el comercio fluvial.

Estos cambios fueron documentados en los Annales S. Disibodi y los Annales Hildesheimenses, que registraron el evento como una “ira de la tierra” que desfiguró el paisaje del norte de Italia.

La falla sísmica de la llanura padana

El terremoto se originó en una falla activa de la llanura padana, una zona sísmicamente vulnerable por la colisión entre la placa africana y la euroasiática. Aunque en 1117 no existía tecnología para medir la magnitud, los estudios modernos han reconstruido el evento gracias a la abundancia de registros en monasterios benedictinos y cistercienses desde Montecassino hasta Reims3.

El ingeniero Alessandro Martelli, experto en prevención sísmica, lo calificó como “el evento más fuerte del que se tenga noticia en el área padana”.

Réplicas y miedo prolongado

Las réplicas se extendieron durante todo el año 1117:

  • 12 de enero
  • 4 de junio
  • 1 de julio
  • 1 de octubre
  • 30 de diciembre

Estas sacudidas mantuvieron a la población en estado de alerta, y muchas comunidades optaron por vivir en campamentos improvisados fuera de las murallas por temor a nuevos colapsos.

Reconstrucción y transformación urbana

La destrucción masiva dio paso a una reconstrucción en estilo románico, más robusto y adaptado a las nuevas exigencias sísmicas. Verona, por ejemplo, rediseñó sus templos con bóvedas más bajas y muros reforzados. Este cambio arquitectónico marcó el inicio de una nueva estética urbana en el norte de Italia.

Además, la crisis social y económica provocada por el terremoto permitió el surgimiento de una nueva clase dirigente en Verona, dando origen a una de las primeras comunas libres italianas. El poder feudal se debilitó, y las ciudades comenzaron a autogobernarse con consejos ciudadanos.

El saldo humano: 30.000 muertos y una Europa en duelo

Las estimaciones indican que alrededor de 30.000 personas murieron como consecuencia directa del terremoto y sus réplicas. Esta cifra, inferida por el nivel de destrucción y la densidad poblacional de la época, convierte al evento en uno de los más mortales de la Edad Media europea.

El cronista Landolfo Iuniore, desde Milán, escribió: “La tierra se abrió como si quisiera tragarnos, y los templos se derrumbaron como castillos de arena. El cielo no habló, pero la tierra gritó”.

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